EL AGUIJÓN DE LA MUERTE

El joven Salomón cansado de la vida comenzó a beber y fumar mariguana y se echó a perder.Entonces la muerte con su aguijón bien afilado lo visitó y le dijo:- Si sigues así te daré un pellizco. Es una señal que estoy ahí.

Salomón le contestó:- No te tengo miedo, aunque vengas con la infracción de la ley, no te voy hacer caso, porque la vida es corta y se tiene que disfrutarla. La calaca con su guadaña le dijo: -Te crees muy valiente. Te daré un tiempo para pensar y mejorar,si no lo haces, soy obligado a llevarte a pasear a otro terreno que no conoces y verás la realidad de tu vida.

El adolescente reflexionó de todo lo que estaba sucediendo con su vida, y se preguntó: "Y si viene qué hago". Pensó, pensó... llegó a una conclusión: "Si viene la voy a sorprenderla con el comienzo de la espada encendida,y así no me viene a molestarme con su hoz presumida."

Así el mozo con todo el tránsito de la vida con sombra, le respondió a la muerte: - Vete y no vuelvas a echarme las paciencias con tu espina poderosa,pues empecé a portarme bien y a mejorar para una vida sincera y ser feliz,porque ese es mi propósito de existencia. Ahora,te digo,así como me incentivaste para mejorar,haz de tu libro una buena moral a los templos.

(GONZALO PEREZ ALARCON)

 

EL AMOR ESTÁ EN EL CORAZÓN

Una chica muy curiosa con la vida, se preguntó: “¿Dónde está el amor?” Y no encontraba la respuesta. Un amigo que es filósofo, le respondió: “El amor está en el corazón”, la chica le indagó, aún no entiendo, puedes ser más claro. El amigo le respondió con filosofía: “Dibuja el corazón en tu cuaderno, son dos partes en una, el amor es el centro de las dos mitades, es como una rueda que da vueltas para sacar agua.” Pues el corazón es un templo de emociones, donde el cerebro es el promotor de la química inmediata. Muchos piensan que el amor está en el bolsillo, pero es ahí que el sentimiento se ahorca. La chica entendió la respuesta, eso quiere decir, si una persona tiene amor es por qué hay calor y el rojo late más deprisa, no obstante, el frío lo mata. Así es–Dijo su amigo.

(GONZALO PEREZ ALARCON)

 

 La Vida y la Muerte

 

La muerte y la vida son hermanas, la vida le dice a la muerte- buenos días, la muerte le dice a la vida- por qué buenos días, mejor buenas noches, así yo puedo aprovecharme de los inocentes. La vida le responde- muerte suelta la guadaña, deja en paz a los inocentes y piensa en actividades positivas, porque tú eres igual que yo. La diferencia es que tú quieres llevártelos a cualquier hora y no respetas a nadie, y yo la vida les doy espacio y tiempo a todos; y los respeto para que un día recuerden que les di esperanza de una vida mejor.

 

Las dos se abrazaron y entendieron el propósito de su nacimiento. Ahora se respetan y le dan ánimo y prosperidad al ser humano. La vida le dice a la muerte- somos el aliento de vida para todos los que respiran; la muerte comprende y le responde a la vida-gracias por ese Don de percibir mi ignorancia.

 

GONZALO PEREZ ALARCON

 

Literatura    

 El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

JULIO TORRES(MEXICANO)


VENTAJAS FEMENINAS

Quién si no las mujeres, siempre dispuestas a doblarnos (los hombres son tan derechos), con nuestro estilo complicado y retorcido (los hombres son tan simples), con nuestras articulaciones laxas (las de los hombres son tan rígidas), quién si no las mujeres y las serpientes para contorsionistas, empecinadas en ese nudo obsceno, tentador, reprobable, que sin embargo nos exigen, nos aplauden.

ANA MARÍA SHUA(ARGENTINA)

 

LIBRA

Puesto que un platillo soporta el peso de la consciencia humana, toma la balanza estelar y sobre el otro asienta a la Tierra. Su Indolencia preferiría no actuar para que lo escrito en el Libro de las Revelaciones se cumpla, por eso anhela, contra toda lógica, ver los platillos en equilibrio.

PATRICIA NASELLO(ARGENTINA)

 

Un regalo sin postal

 

Hoy en la mañana al despertar junto a mí yacía una serpiente alelada. En las Navidades tengo cumpleaños, y por tanto suelo recibir el doble de regalos. Aunque nunca espere que alguno fuera tan largo en tamaño, pues por la cabeza inerte del reptil a mi lado, reconocí de inmediato a una boa constrictora de algunos metros, por mucho que el grosor de su cuerpo fuera un poco anómalo, quizás a causa de una indigestión. Más no sé. Ni siquiera por qué mi esposa ha desaparecido.
Inpuro

 

Amen

¿Hacia donde vuela el alma de las monedas cuando mueren?, ¿Quién abrirá las puertas de su paraíso? Ella, triunfadora revolucionaria de viejos envidiosos, escudos, reales, ochavos y cuartos, ayer rubia y brillante, llegará esta noche con su pelo cano de níquel y su medio Juan Carlos, envejecida tras su siglo largo de vida. El euro la sustituye, como Cristo con los dioses paganos, como el Código con los antiguos fueros. ¿Será bien recibida en su Hades por los antiguos rivales? La idea de inmortalidad romana consistía en seguir vivo mientras se conservase su recuerdo en la memoria. Durante muchos años seguirá con nosotros, como los hermosos duros de Amadeo en el recuerdo de los viejos. Sirva como responso. Amen.

(carlos PArrilla)


El Coleccionista de Dientes
El hombre había comenzado a coleccionar dientes siendo un crío, reuniendo en una cajita los suyos propios, de leche. Con el tiempo, la afición se había convertido en algo realmente obsesivo. Robar dientes de cadáveres fue sólo el paso previo a ofrecer dinero a prostitutas e inmigrantes por arrancarles una de sus magníficas piezas dentales. Y durante años muchos estuvieron dispuestos. Eugenia Mutis era la última en contestar al anuncio. Estaban sentados frente a frente, en casa de él. El hombre le enseñó su colección sin mostrarle aún las tenazas. Iba a hacerlo ya, pero un fogonazo de adrenalina le hizo cambiar de idea. Sustituyó, a escondidas, las tenazas por un pequeño cuchillo y miró a la mujer. -Tienes unos ojos hermosos, -le dijo.

(David Fernández Sifres)

 

Me quiero
No he recibido ninguna llamada diciéndome cuánto me quieren ni un patético regalo de enamorados... pero yo me quiero. Es más: voy a declararme: me gusto cuando río y también cuando lloro por estar sola. Me gusto cuando sueño despierta, cuando me levanto los domingos y leo el periódico al sol. Cuando me pinto los labios y me pongo tacones, cuando me silban por la calle, cuando hago bien mi trabajo y cuando se me iluminan los ojos contemplando los pequeños detalles que hacen especiales cada uno de mis días: un sol radiante, una luna triste... Sí: me quiero. Soy lo mejor que me ha pasado.
(Pilar)

 

El otro lado

Existe un lugar, al otro lado de uno mismo. Un día lié el petate con mis mapas oníricos, una goleta de cristal y un fardo repleto de tiempo, mi tiempo. Y me fui. Al principio parecía un explorador de ilusiones, todo vestido de curiosidad. Los míos dicen que tengo la cabeza a pájaros, y será. Pero yo me voy al Caribe, al Triángulo de las Bermudas, a la Patagonia, según donde caiga el dado sobre mis mapas. Luego les cuento y ríen, como reía mi hermana cuando reía, antes de la "narcolepsia", según dice el galeno obtuso amigo de mi padre, no menos lerdo que él. El caso es que ahora sólo duerme, cayó en la red de Hipnos y allá en su cueva la tiene. Ya la busco, pero esas tierras son tan sombrías que no consigo ver nada. Se diría que sueña bello, pues sus postales son muy líricas. Ahora dice que es Annabel Lee. Será si ella quiere.
Dicen que acabaré como ella, pero ponen mueca preocupada.

(Mistela)

 

Sueño

Anoche soñé que volvía a casa. El jardín volvía a estar florido, tus rosales y begonias daban esa nota de color y ronreían dando la bienvenida. Tu presencia lo inundaba todo, el salón repleto de cojines diseminados aquí y allá, tus portarretratos en cada rincón de la estancia, tus libros, tus pinturas, y ese aroma a té earl grey.... Anoche soñé que volvía a casa. Cenamos juntos en la cocina, comimos, bebimos y hablamos. Anoche me preguntaste por todas mis cosas, el trabajo, mi pareja. Anoche nos reimos y emocionamos juntos rememorando tiempos pasados... Anoche soñé que volvía a casa. Mi habitación volvía a ser la de toda la vida. Anoche dormí entre sábanas de lino recién planchadas... Anoche soñé que volvía a casa. El hilo umbilical que un día nos separó volvía a unirse con un nudo de dos lazos. Volvimos a ser un solo cuerpo con dos corazones latentes... Anoche soñé que volvía a casa. Volví a pronunciar la palabra \"mamá\"... Anoche soñé que volvía a casa. Anoche estuve allí.

(Antonio J. Cascales Pagán)

 

Microcosmos

Hundí un dedo en la arena y un inmenso cataclismo tuvo lugar en aquel rincón del microcosmos. Miles de galaxias se expandieron vertiginosamente hasta los límites del espacio y chocaron entre sí. Billones de planetas desaparecieron tras ser engullidos por los millones de soles que explotaron. Miles de formas de vida se extinguieron para siempre, 2084 de las cuales eran una réplica exacta de la nuestra. No sé cuántos seres morirían mientras hundían su dedo en la arena.

(Silvia)

DIME QUIÉN SOY YO

Maica solía llevar un grueso libro entre las manos. Aprovechaba cualquier momento para abrirlo y leer. Tenía setenta años, ojos azules y una amable sonrisa. No recordaba mi nombre, pero es igual, porque sé que me reconocía cuando la ayudaba a peinarse. Me sorprendió ver que abría el libro por cualquier parte, sin orden, y le pregunté. Era un diccionario. Respondió que se estaba olvidando de las palabras, y leyéndolo, las recordaba, y me emocioné cuando pidió que le dijera quién era la mujer que siempre la miraba desde el espejo.

(Lisoceras)

FINAL

La cabeza me da vueltas, es algo físico. Me fallan las piernas, a veces se me doblan y estoy a punto de caer. Cuando me levanto de la silla el mundo da vueltas. Siento que entro en otra dimensión. Empiezo a volar y me veo desde arriba con mi jersey marrón, miro mi mesa desordenada. Siento que estoy soñando pero no es cierto, hoy he soñado suficiente, estoy despierta. Abandono mi cuerpo vencido por una fuerza extraña que hace que caiga al suelo. No lo controlo, me cuesta trabajo mantener el equilibrio. No tengo alas, las arranqué hace tiempo. Quiero unas nuevas para controlar el vuelo.

Hundo mi cara en esta hoja llena de pensamientos escritos con boli azul, derroche de emociones que no podré escribir a no ser que las comprenda, sólo entonces tendrá final esta novela.

(CAROL)

 

Familia

 -Yo me quedé en el campo, ¿sabe, señoría? Mis hermanos prefirieron la ciudad, nunca les gustó la vendimia. Se convirtieron en brillantes abogados. Yo fui una vez a verles, ¡qué agobio! Rara vez venían ellos, excepto últimamente. Los fines de semana tomábamos vinos, jugábamos la partida en el bar..., lo típico. De noche se quedaban hasta tarde, hablando bajito, de denuncias, litigios, compraventas y yo que sé qué leches más, al tiempo que martilleaban el teclado de sus ordenadores. Pedro se removió en su asiento, a la vez que masajeaba sus sienes con dedos ásperos y callosos; su cabeza parecía un globo a punto de estallar. Se aclaró la garganta y prosiguió: -Me decían; "firma aquí, Pedro, son papeles de la herencia de papá", y yo lo hacía. ¡Cómo me iba a imaginar que quisieran quitarme las tierras! No tuve elección. Dos tiros certeros. Y todo arreglado.

Lola sánchez(española)

 

 

Hábeas corpus

 Como cada día, Marcelino preparó el desayuno a su mujer. Se lo llevó a la cama y comprobó que el globo ocular derecho continuaba amarilleando sin causa aparente. Tras los cristales, el otoño traía la vendimia, mecida la uva por la música de teclado que el vecino solía aporrear. Contempló la pálida tez de su mujer, arrobado , los verdes ojos tan hermosos, su olor todavía a lavanda y una ola de amor le arrancó un suspiro. La besó en los labios con delicadeza. Había pensado si no debía dar parte a las autoridades, se vería entonces sumido en complejo litigio, la denuncia se tornaría en la ausencia de la mujer que amaba desde hacía veinte años. Sonó el teléfono. -Lo siento, papá , la policía ha hecho todo lo que puede, el delito ha prescrito. Creo que jamás aparecerá el cuerpo de mamá. -Eso creo yo- contestó contento Marcelino.

 

Carlos Lázaro Manrique (español)

 

 

Fin del mundo

Cuando aquel esbirro divino apareció en el cielo anunciando el fin del mundo para dos meses más tarde, poca gente no creyó en él, era la hora de la vendimia de almas. Yo me resistía a morir tan joven, no pensaba perder mi vida por un simple fin del mundo. Me puse manos a la obra y me dediqué mes y medio a leer los textos sagrados de las religiones principales, no sabía en que campo se jugaría mi litigio. Las semanas siguientes mis manos no se separaron del teclado redactando el texto final en los términos adecuados. Hace dos días imprimí la denuncia por no anunciar el fin del mundo en la forma correcta, la até a un globo y la solté desde la azotea de mi casa. Hoy ha llegado a mi balcón una paloma con la respuesta. No me atrevo a abrirla.

Miguel Ángel

 


Con los dedos de los pies

 Ella contaba con los dedos de los pies. Al principio, fue un juego que papá celebraba con humor y mamá miraba con indulgencia. Luego, fue la atracción de los compañeros de la escuela; pero entonces hubo maestras a las que le parecía mal eso de usar los pies. Ella les decía: —¡Pero son dedos! Sirven para contar.

 No las pudo convencer: una nena educada cuenta con los dedos de la mano. Entonces aprendió a hacerlo con los zapatos puestos, ¡zapatos cerrados!

 Fue a la secundaria y allí le dijeron que la gente culta no se mira los pies.

 —¿Por qué mira para abajo? —le dijo un profesor—. ¿Acaso piensa con los pies?

 Entonces, cerró los ojos, pensó en sus pies y aprendió a contar sin mirarlos.

Ahora está en la facultad y todos la aplauden.

—¡Mira a esa chica! Cierra los ojos y sabe la respuesta.

Ella ríe para sus adentros y cuenta; sin mirar para abajo, a sus zapatos cerrados.

“Si supieran cómo lo hago,” piensa, “si lo supieran: yo cuento con los dedos de los pies.”

LORENA